En el corazón de nuestra comunidad, Son Reus se enfrenta a un deterioro alarmante. La situación ha llegado a tal punto que CCOO no se ha quedado callado, denunciando los serios riesgos biológicos que amenazan a los valientes trabajadores de Emaya. Es inaceptable pensar que quienes cuidan de nuestro entorno y bienestar puedan estar expuestos a condiciones tan peligrosas.
Un clamor por la acción
A medida que avanzamos, los voluntarios de Son Reus han alzado la voz pidiendo dimisiones, lamentando que este espacio vital se haya transformado en una especie de prisión. “¡No podemos permitirlo!”, claman con desesperación. Esta es una llamada a todos nosotros para reflexionar sobre cómo tratamos nuestros espacios y las personas que trabajan incansablemente en ellos.
Ciertamente, el deterioro no solo afecta a las infraestructuras; también pone en riesgo la salud pública. La comunidad merece ser escuchada y protegida. Con más de 2.300 firmas recogidas para proteger el Pulmón Verde de Son Bonet frente al avance del megaparc fotovoltaico, vemos cómo la gente se moviliza por lo que realmente importa.
Es fundamental actuar ya, antes de que sea demasiado tarde. No dejemos que nuestras voces se apaguen entre tanto ruido; defendamos juntos lo que es nuestro.

