La noche del 4 de abril, a eso de las nueve, una escena inquietante se desató en la confluencia de la carretera de Valldemossa y la calle Sant Vicenç de Paül. Un hombre español de 75 años, que estaba al volante, provocó un choque entre dos vehículos. Pero eso no fue lo más alarmante: este septuagenario había cuadruplicado la tasa máxima de alcohol permitida.
Un despliegue inesperado
Cuentan los agentes de la Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) que, al llegar al lugar del siniestro, encontraron al conductor en un estado bastante comprometido. ¡Imagínate! Tuvieron que ayudarle a salir del coche porque apenas podía mantenerse en pie. Tras someterle a una prueba de etilometría, el resultado fue escalofriante: 0,98 mg/l, es decir, cuatro veces más que el límite permitido. No es un simple despiste; esto es jugar con fuego.
El vehículo quedó completamente destrozado y tuvo que ser retirado por una grúa a una calle cercana. Mientras tanto, este hombre escuchaba cómo le informaban sobre su condición: investigado pero no detenido. En fin, una historia más para recordar lo importante que es tener responsabilidad al volante.

