La Alta Representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, ha hablado claro. El alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos e Irán es visto por ella como «un paso atrás desde el borde» del abismo. Y no es para menos; después de semanas llenas de tensiones, este acuerdo abre una oportunidad que todos necesitábamos: la posibilidad de frenar los misiles y reanudar el tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz.
Una luz al final del túnel
Kallas expresó su esperanza a través de las redes sociales, diciendo: «Este acuerdo es crucial para reducir las amenazas y crear un espacio necesario para que la diplomacia funcione hacia un entendimiento duradero». Ella no se quedó ahí; hizo hincapié en que el estrecho de Ormuz debe volver a estar abierto, ya que es vital para el transporte global de petróleo y gas.
Además, se mostró agradecida con Pakistán por su mediación en este proceso. Estableció contacto con los socios europeos en la región y también con Ishaq Dar, el ministro pakistaní de Asuntos Exteriores. «La puerta a la mediación debe seguir abierta», concluyó Kallas, consciente de que aún quedan muchas causas profundas del conflicto por resolver.
Por su parte, Ursula von der Leyen celebró este alto el fuego como una deseada desescalada. En sus palabras: «Ahora es crucial continuar con las negociaciones hacia una solución duradera». António Costa, presidente del Consejo Europeo, también se mostró optimista y pidió a todas las partes involucradas que respeten los términos acordados.
Todo esto sucede poco después del anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre la suspensión temporal de ataques contra Irán durante dos semanas. Teherán ha respondido afirmando que se garantizará un paso seguro por Ormuz, aunque bajo coordinación con su propio ejército.
No obstante, hay sombras sobre este acuerdo; Israel ha dejado claro que no necesariamente se verá afectado por esta tregua. La comunidad internacional sigue apostando por la diplomacia como única salida ante tanta tensión.

