Este martes, el barrio de 31 de Diciembre se despertó con una noticia que dejó a más de uno con la boca abierta: el Forn La Mallorquina, ese rincón donde muchos hemos saboreado los mejores pasteles durante 108 años, ha cerrado sus puertas para dar paso a la Pastelería Cirer. Sin previo aviso y casi como un trueno en un día soleado, los vecinos vieron cómo cambiaban los carteles. ¡Vaya sorpresa!
Un nuevo capítulo para la tradición pastelera
Los nuevos encargados son Marcela y Diego Iglesias, argentinos que han hecho de Mallorca su hogar durante 26 años. Con una pasión por la repostería que viene desde sus raíces, estos hermanos han tomado las riendas de Pastelerías Cirer, fundadas en los años 50. Y aunque el legado de La Mallorquina se siente como una gran pérdida, ellos prometen mantener viva la esencia: “Sigue el mismo equipo y nuestro recetario es el mismo de siempre”, aseguró Diego mientras recordaba con nostalgia su llegada a esta isla tan especial.
A pesar del cierre del emblemático local, que operaba en tres puntos del barrio, aún hay motivo para celebrar. Este miércoles continuaron sirviendo las deliciosas ensaimadas y cocas de patata que tanto nos encantan. Como dijo una empleada a una clienta habitual: “No somos más La Mallorquina, pero todo lo nuestro sigue igual”. Sin embargo, ya podemos vislumbrar algunas novedades como sándwiches de miga o pebetes con jamón york y queso.
Aunque algunos vecinos expresaron su tristeza ante este cambio –“Aquí venía con mi abuela…” decía una mujer nostálgica– también hay quien ve luz al final del túnel. Es cierto que despedimos un símbolo querido por muchos, pero también abrimos las puertas a nuevas propuestas locales que buscan seguir adelante. Al fin y al cabo, ¿no es eso lo que queremos? Mantener nuestros negocios cerca y familiares.
Así termina un capítulo lleno de historia en este emblemático horno situado en el edificio modernista Villa Juana; sin duda dejaremos huella entre las pastelerías tradicionales que han marcado nuestra vida diaria.

