El pasado encuentro en La Bombonera fue un verdadero festín futbolístico. Argentina se enfrentó a Zambia y el resultado fue un contundente 5-0. Y, ¿quién estuvo al mando de esta sinfonía? Sí, lo adivinaste: Leo Messi. Aunque el marcador hable por sí mismo, es importante destacar cómo el astro argentino no solo marcó un gol, sino que fue la chispa en casi todas las jugadas peligrosas.
Un ambiente electrizante
Desde que pisaron el campo, los jugadores albicelestes no estaban solos; llevaban consigo la pasión de un país entero. Después de la cancelación de varios amistosos previos, los aficionados llegaban con ganas de ver a su selección brillar. Y vaya si lo hicieron. Las gradas estaban repletas de hinchas vestidos de azul y blanco, acompañados por bengalas que iluminaban una atmósfera festiva.
La primera parte del partido fue como una danza controlada por Argentina. Con un 80% de posesión del balón, dominaron desde el principio. Aunque las ocasiones claras fueron escasas –solo dos disparos a puerta y ambos terminaron en gol– no había duda de quién llevaba las riendas del juego. Julián Álvarez abrió la cuenta rápidamente en el minuto cuatro y luego llegó Messi para sumar su tanto tras una perfecta triangulación con Mac Allister.
A medida que avanzaba el encuentro, Zambia intentaba armar algún contraataque pero sus esfuerzos eran en vano; ni un solo tiro entre los tres palos lograron concretar. Y así llegó la segunda mitad: más dominio por parte argentina y otro gol más gracias a Otamendi desde el punto penalti. Este gesto tuvo aún más peso ya que se sabe que Otamendi se retirará tras el Mundial.
A medida que Scaloni introducía cambios para dar minutos a los jóvenes talentos, Zambia continuaba sufriendo. Un autogol desafortunado amplió aún más la brecha en el marcador antes de que Barco sellara la victoria con un quinto tanto justo al final. Así es como Argentina logró pasar este examen con nota alta y reforzó su confianza cara al próximo Mundial.

