El Gran Premio de Canadá nos dejó a todos con el corazón en un puño. Carlos Sainz, que partió desde la 17ª posición tras una arriesgada decisión de salir con neumáticos intermedios para lluvia, logró dar la campanada y terminar en noveno lugar. Y es que su valentía a la hora de tomar riesgos es digna de admirar.
Una decisión arriesgada
«Fui yo quien llevó al equipo al error», confesaba Sainz después de la carrera. A solo ocho minutos del inicio, cuando la lluvia caía a raudales, tuvo que decidir qué estrategia seguir. «Fue complicado porque llovía mucho y no sabía si podría aprovechar las condiciones», añadía con sinceridad. Sin embargo, tras cambiar a neumáticos medios, el español mostró su mejor versión y empezó a remontar posiciones como un auténtico campeón.
«En cierto momento creí que iba a acabar último», compartió en DAZN F1, pero lo cierto es que logró acercarse incluso a los McLaren y mantener un ritmo espectacular. «Hicimos una gran carrera; incluso estuve compitiendo codo con codo con ellos», recordaba satisfecho.
A medida que se aproxima el Gran Circo europeo, empezando por Mónaco, Carlos no oculta su optimismo: «Espero poder seguir luchando por puntos. En las últimas carreras hemos demostrado que podemos ser competitivos y estoy convencido de que aún hay margen para mejorar».
La mezcla de condiciones frías y una pista complicada le juegan a favor: «A mí siempre me han gustado estas situaciones; cuando hace frío y hay poca adherencia suelo dar lo mejor de mí», afirmaba mientras reflexionaba sobre su actuación en Montreal. A pesar del bloqueo generalizado en los últimos compases de la carrera, Sainz salió contento: «Fue divertida y logramos hacer una buena remontada».

