MADRID 31 Mar. (EUROPA PRESS) – La tensión en Irán sigue creciendo, y esta vez nos llega la noticia de un nuevo ataque que ha dejado a muchos con el corazón encogido. Las autoridades iraníes han denunciado, hace apenas unas horas, un asalto a la planta siderúrgica de Mobarakeh, ubicada en la provincia de Ishafán, al suroeste del país. Este ataque se inscribe dentro de una ofensiva que lleva más de un mes en marcha por parte de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Akbar Salehi, subdirector de seguridad de la Gobernación de Ishafán, no ha dudado en calificar este acto como un ataque sionista estadounidense: “Hace unos minutos, agresores sionistas estadounidenses atacaron la planta siderúrgica”. Sin embargo, aún no hay claridad sobre si hay víctimas o daños materiales significativos; las autoridades locales están trabajando para evaluar la situación.
Un ciclo violento que parece no tener fin
Este es ya el segundo ataque a estas instalaciones en pocos días. Recordemos que el pasado viernes otra fábrica fue objeto de agresiones similares en la provincia de Juzestán. Y como si esto fuera poco, el Ejército israelí llevó a cabo bombardeos ese mismo día en una planta pesada en Arak y otra dedicada al óxido de uranio concentrado en Yazd. El saldo hasta ahora es escalofriante: más de 2.000 muertos desde que comenzó esta ofensiva desatada por EE.UU. e Israel a finales de febrero. Entre ellos se encuentran figuras prominentes como el líder supremo Alí Jamenei y otros altos mandos del gobierno y las fuerzas armadas.
La situación es crítica y muchas preguntas quedan sin respuesta mientras los iraníes intentan hacer frente a una serie incesante de ataques que parecen no cesar.

