MADRID, 31 de marzo. Philippe Lazzarini, el comisionado general de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), ha alzado la voz este martes pidiendo una investigación seria sobre la trágica muerte de casi 400 de sus trabajadores en los recientes ataques del Ejército israelí en Gaza. En una rueda de prensa desde Ginebra, no se ha andado con rodeos: «Es necesario formar un comité de alto nivel para revisar estos asesinatos que afectan a nuestro personal durante esta ofensiva».
Un lamento profundo y urgente
Desde que comenzaron los bombardeos tras el ataque del 7 de octubre por parte del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) y otros grupos palestinos, un total desgarrador de 390 miembros del personal han perdido la vida. Lazzarini es claro al señalar que «la comunidad internacional no ha protegido adecuadamente a nuestra agencia». No podemos quedarnos callados ante lo que está sucediendo; el ataque a nuestras instalaciones y personal no puede quedar impune.
Él mismo recuerda que sin el apoyo decidido de los Estados miembros de la ONU, las consecuencias podrían ser devastadoras para futuras generaciones. La situación es alarmante: las actividades de la UNRWA están completamente prohibidas en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados desde que se aprobó una nueva ley por parte del Parlamento israelí.
Además, muchos trabajadores han sufrido heridas gravísimas o han sido detenidos sin razón alguna y torturados. «Por eso es imperativo investigar lo ocurrido», subraya Lazzarini, añadiendo que otros colegas también han sido víctimas mortales dentro del marco más amplio del conflicto.
Israel mantiene su postura, afirmando que alrededor del 10% de los 12.000 trabajadores tiene vínculos con grupos terroristas palestinos e incluso les acusa de participar activamente en las atrocidades ocurridas el 7 de octubre, aunque estas acusaciones son firmemente negadas por la UNRWA. Desde el comienzo de esta ofensiva se han documentado más de 72.000 muertos y cerca de 172.000 heridos; cifras que seguirán aumentando ya que todavía hay cuerpos bajo los escombros y tirados en las calles.

