En las vibrantes gradas del Campeonato de España Mini de baloncesto, que se celebra estos días en Salou y Reus, hay una imagen que resalta con especial fuerza: Carlos Moyà, esa leyenda del tenis que ha dejado huella en la historia del deporte mundial, se encuentra animando a su hija Daniela, quien forma parte de la selección balear. Con un fervor contagioso, Carlos no solo apoya a su pequeña, sino que también siente como si volviera a vivir los momentos intensos que sus padres experimentaron cuando él era joven.
Una pasión familiar por el baloncesto
La presencia de Moyà entre los familiares es un espectáculo emocionante. Este campeón de Roland Garros 1998 observa cómo su hija brilla en la cancha, disfrutando al máximo mientras ella y sus compañeras luchan por llevar a Baleares entre los ocho mejores equipos del país. En este campeonato, Daniela ha demostrado su valía jugando alrededor de 17 minutos por partido y promediando casi 7 puntos. Su esfuerzo ha sido clave para alcanzar los cuartos de final tras superar a Cantabria y Navarra, además de dar la cara ante las temibles chicas de Andalucía.
Así es como Carlos vive esta experiencia: sufriendo y disfrutando al mismo tiempo. La mirada atenta del extenista está llena de orgullo mientras anima a Daniela, fruto de su amor con Carolina Cerezuela. Esta conexión familiar y ese apoyo incondicional son más que suficientes para hacer vibrar aún más a todos los presentes en este torneo lleno de emociones.

