MADRID, 27 de marzo. En un giro inesperado en el complejo entramado de la guerra entre Ucrania y Rusia, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha salido al paso de las afirmaciones del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Este viernes, desde París, donde participaba en una reunión del G7 antes de regresar a casa, Rubio desmintió con contundencia que Estados Unidos haya condicionado las garantías de seguridad a que Ucrania renuncie al Donbás.
“Es mentira”, dijo con una claridad que dejó poco margen para la duda. “Es una pena que lo dijera, porque sabe que no es cierto”. Para Rubio, la clave del fin de esta guerra no se encuentra en ceder territorio sino en hacer concesiones por parte tanto de Moscú como de Kiev. “Las garantías de seguridad no entrarán en vigor hasta que la guerra haya terminado”, enfatizó.
Una realidad complicada
El secretario también fue claro al explicar que lo que se le transmitió a Zelenski era más sencillo: “Las garantías solo llegan después del conflicto”. Pero esa idea parece haberse perdido en la traducción. Y aunque expresó su frustración ante los comentarios del líder ucraniano, dejó claro que nunca se les ha dicho qué decisiones tomar. “La decisión depende únicamente de Ucrania”, subrayó.
Añadió algo fundamental: “Si ellos deciden no hacer ciertas concesiones, entonces la guerra continuará. Lo mismo aplica para Rusia”. Un recordatorio crudo pero necesario sobre la situación actual.
No contento con eso, Rubio también aclaró otra cuestión candente: el supuesto desvío de recursos militares hacia Oriente Próximo. Dijo sin rodeos que hasta ahora nada se ha movido y enfatizó su postura: “Son nuestras armas y si necesitamos algo para Estados Unidos siempre tendrán prioridad”. Sin embargo, mostró un atisbo de flexibilidad cuando admitió que podrían cambiar las cosas si surgiera una necesidad militar urgente.
Así estamos hoy en día; entre declaraciones cruzadas y negociaciones difíciles. La pregunta persiste: ¿qué camino tomará Ucrania? La comunidad internacional observa atentamente mientras cada movimiento cuenta en este ajedrez geopolítico tan delicado.

