En un giro que muchos esperaban, el Comité de Apelación ha decidido mantener la sanción a Federico Valverde, lo que significa que el uruguayo no podrá jugar contra el Real Mallorca en el próximo encuentro. La expulsión de Fede en el derbi ante el Atlético de Madrid le costó un partido fuera del campo, y aunque el club blanco intentó revertir esa decisión, no hubo suerte.
La polémica sigue viva
Esta resolución ha generado un gran revuelo entre los aficionados, sobre todo en las redes sociales. Muchos se preguntan cómo es posible que la redacción del acta que sancionó a Valverde sea tan parecida a la utilizada para castigar con dos partidos a Jan Virgili, quien fue expulsado ante Osasuna. Es evidente que aquí hay algo raro; una patada como la de Valverde parece merecer más atención que la acción del extremo catalán.
No es solo una cuestión del Mallorca; otros ejemplos similares surgen, como la sanción de Oihan Sancet, quien también sufrió un castigo severo tras un golpe duro durante un enfrentamiento con el Barcelona. ¿Acaso los equipos grandes tienen barra libre mientras los pequeños deben cargar con las consecuencias?
A pesar de los intentos del Real Madrid por apelar, el Tribunal argumentó que no había pruebas suficientes para modificar esta sanción. En su defensa, desde el club consideran que esta medida es excesiva; mientras tanto, en otros rincones del fútbol se piensa exactamente lo contrario: ¿se queda corto? Lo cierto es que esto pone de manifiesto una vez más las diferencias en cómo se gestionan las situaciones según quién esté involucrado.

