La situación en el Nápoles ha tomado un giro inesperado. Romelu Lukaku, el delantero que prometía ser una estrella en el equipo, ha decidido abandonar la concentración de Bélgica justo antes de viajar a Estados Unidos. En un comunicado corto pero contundente, la Federación Belga anunció que Lukaku no jugará los amistosos contra Estados Unidos y México. Él ha optado por priorizar su entrenamiento personal para mejorar su forma física, algo que han respaldado desde la KBVB.
Un adiós a la esperanza
En palabras de Vincent Mannaer, director técnico de Bélgica: «No hay problemas de salud»; sin embargo, esta decisión ha dejado a más de uno con dudas. Lukaku también comunicó al Nápoles que no asistiría a las dos últimas sesiones de entrenamiento programadas en Castel Volturno. Según ‘La Gazzetta dello Sport’, su intención es quedarse en Bélgica para recuperarse y prepararse para el Mundial.
A pesar de tener un acuerdo con el club italiano para coordinar su recuperación tras unas molestias físicas recientes, «Big Rom» ha elegido estar cerca de su familia en Bruselas. Este acto unilateral podría costarle caro, ya que según ‘La Repubblica’, le esperan sanciones económicas y disciplinarias.
No olvidemos que Lukaku no juega con los ‘diablos rojos’ desde hace casi un año; la presión aumenta y el tiempo corre. Mientras tanto, el Nápoles debe hacer frente a una temporada marcada por lesiones y decepciones. Tras ser clave en la conquista del ‘Scudetto’, este nuevo episodio pone en jaque no solo su futuro en el club, sino también las esperanzas de los aficionados.

