La madrugada del jueves se convirtió en un auténtico sobresalto para los vecinos de un bloque de edificios en la calle Francesc Manuel de los Herreros. A eso de las 4:00 horas, el silencio habitual fue roto por las llamas que comenzaron a devorar una vivienda del primer piso. Todo empezó cuando los inquilinos, tras dejar encendida una estufa de gas butano, se dieron cuenta de que algo no iba bien. En cuestión de segundos, el comedor ardió como una antorcha y la situación se volvió crítica.
Heroísmo entre el caos
A pesar del pánico, la familia afectada logró salir por su propio pie antes de que las llamas se apoderaran del lugar. Al enterarse, varios equipos de los Bombers de Palma del Parc Central llegaron rápidamente para controlar el siniestro y ayudar a desalojar a los vecinos colindantes que podían estar en peligro.
Un hecho curioso pero preocupante fue que dos mascotas quedaron atrapadas en el interior, aunque afortunadamente lograron resguardarse y no sufrieron daños, según informaron los bomberos más tarde. Durante más de dos horas, estos héroes trabajaron arduamente en la vivienda para extinguir el fuego, especialmente en ese comedor que quedó completamente calcinado.
Afortunadamente, no hubo heridos que lamentar; todo quedó en daños materiales. Pasadas las seis y media de la mañana, los bomberos concluyeron su labor y decidieron llevarse un patinete dañado por el fuego. Aunque las baterías estaban intactas, preferían asegurarse debido a los cables quemados. Este incidente nos recuerda lo frágil que puede ser nuestro hogar y lo importantes que son esos pequeños momentos donde una decisión puede marcar la diferencia.

