Las llamas arrasaron en cuestión de minutos la chabola donde vivía el presunto autor del fuego. Este lamentable suceso ocurrió el pasado jueves en el asentamiento de Son Serra de Perera, en Palma, y desató un gran incendio al propagarse rápidamente. Un residente del lugar, tras cruzarse con el sospechoso en el centro de Ca l’Ardiaca, no dudó en alertar a un vigilante de seguridad. Tras ser puesto a disposición judicial y acompañado por la abogada Belén Porcel, quedó en libertad.
Un fuego devastador
El incendio se desató alrededor de las 18:00 horas en una precaria vivienda situada en la calle Joan Mascaró i Fornés. El humo era tan denso que se podía ver desde varios puntos de la capital balear. Al instante, varias patrullas de la Policía Local y los Bomberos de Palma acudieron al lugar para hacer frente a las llamas que consumían todo a su paso. La construcción de madera y los materiales inflamables que había dentro hicieron que el fuego se extendiera como si fuera gasolina.
Afortunadamente, los bomberos lograron controlar la situación antes de que las llamas alcanzaran otras casetas cercanas. La Policía Nacional tomó las riendas de la investigación y dos días después recibió un aviso crucial: un vigilante les comentó que uno de los usuarios del centro había visto al autor del incendio allí mismo.
Los agentes se pusieron manos a la obra e interrogaron al afectado, quien identificó al sospechoso con claridad. Según su relato, esa tarde tuvo una acalorada discusión con otro residente antes del incendio. A pesar de haber estado durmiendo cuando comenzó todo, logró escapar justo a tiempo y vio a su compatriota empuñando un mechero.
Además, este hombre reveló que el presunto incendiario no estaba cumpliendo con lo acordado sobre su alquiler con otro inquilino; como venganza por esta disputa decidió prender fuego a su hogar. Cuando finalmente pudieron interrogarlo, dio versiones contradictorias hasta quedar arrestado.

