Palma

La lucha de Ruslan Rusev: una batalla contra la burocracia del Ajuntament de Palma

MallorcaHora - Palma
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Ruslan Rusev, un ciudadano búlgaro que reside en Palma, ha decidido no quedarse de brazos cruzados tras la decisión del Ajuntament de Palma de retirar su Tarjeta Europea de Discapacidad. La razón que aducen es que supuestamente se trataba de una fotocopia en color. Sin embargo, Ruslan ha demostrado con documentos oficiales y hasta con una carta firmada por el alcalde de su ciudad natal, Razgrad, que la tarjeta era original. Pero parece que eso no ha sido suficiente para las autoridades locales.

Un conflicto que va más allá de una multa

Este hombre no solo se enfrenta a una sanción económica de mil euros; está luchando por su dignidad y derechos. A pesar de haber presentado toda la documentación necesaria, el Ajuntament se mantiene firme en su postura y ha desestimado sus alegaciones. “No quiero que me devuelvan la tarjeta intervenida, lo único que pido es que me quiten esta multa injusta”, afirma Ruslan con determinación.

Con un 71% de discapacidad reconocido en Bulgaria —mientras aquí apenas le dan un 10%— Ruslan siente que su situación es ignorada por el sistema español. En este camino lleno de obstáculos, ya ha puesto su caso en manos de un abogado porque considera absurdo tener que demostrar algo tan evidente como la originalidad de sus documentos mientras la Policía Local insiste en llamarlo fotocopia sin justificación alguna.

La historia detrás del sufrimiento físico también es impactante: desde los 13 años vive con diabetes crónica tipo 1 y sufrió un accidente serio con un vehículo policial en 2021, lo cual le dejó secuelas significativas. Aunque haya tenido problemas para obtener reconocimiento por su discapacidad aquí, él sigue adelante. Y ahora cuenta con el respaldo del Defensor del Pueblo, quien ha admitido su reclamación y está llevando a cabo las acciones pertinentes ante el Ajuntament.

A pesar del tiempo transcurrido y las dificultades encontradas, Ruslan se muestra optimista: “Esto no acaba aquí”, dice decidido. Su historia es un recordatorio poderoso sobre lo que significa luchar contra las injusticias burocráticas y cómo muchas veces debemos ser nuestros propios defensores ante instituciones que parecen olvidar a quienes deberían proteger.

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