Este viernes por la tarde, una sombra de tristeza se posó sobre el corazón de Palma. La noticia corrió como un torrente entre los vecinos: ha fallecido Marisé Fernández-Segade (Madrid, 1936), esa mujer valiente y apasionada que fue la fundadora y presidenta de honor de la Associació de Veïns de Sant Jaume. Hace más de cuarenta años, ella decidió no dejarse llevar por la corriente y se lanzó a luchar por el bienestar de su comunidad.
Marisé no era solo una activista; era una fuerza de la naturaleza. Recuerdo cómo, hace años, se ató a los árboles del Passeig Mallorca para salvarlos del hacha. ¿Quién más podría hacer algo así? Su amor por los elementos patrimoniales e históricos del barrio era contagioso, y su vínculo con el Port de Sóller le daba aún más fuerza en cada batalla que emprendía.
La dama que amaba su tierra
Conocida cariñosamente como la dama de Sant Jaume, Marisé venía de una familia ilustre de marinos y sus raíces también se extendían hasta Sa Pobla. Siempre fue una defensora incansable del monolito de Sa Feixina, obra del arquitecto Roca Simó; lo defendió con uñas y dientes porque sabía lo importante que era para todos nosotros.
Hoy nos deja un legado imborrable y una familia enorme que incluye tres hijos y un montón de nietos y bisnietos que seguramente recordarán sus historias con cariño. La misa por su funeral será este jueves 26 de marzo a las 20:00 horas en la parroquia de Sant Jaume. Sin duda, es un adiós muy sentido para todos nosotros.

