BRUSELAS, 19 Mar. – En un ambiente tenso pero esperanzador, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha compartido detalles sobre las conversaciones que están teniendo lugar dentro de la Alianza Atlántica. Todos están preocupados por lo que está sucediendo en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital para nuestra economía global. Rutte no se ha andado con rodeos: considera inaceptable que esta vía esté cerrada y cree firmemente que es hora de encontrar una solución.
Durante una rueda de prensa tras reunirse con el presidente rumano Nicusor Dan, Rutte comentó: «En mis contactos con aliados veo que están debatiendo intensamente entre ellos… Confío en que los aliados, como siempre, harán todo lo posible para defender nuestros intereses comunes». Esta declaración refleja la urgencia del momento; todos reconocen que dejar el estrecho cerrado es simplemente insostenible.
La seguridad global en juego
El líder de la OTAN subrayó que Ormuz no puede seguir siendo un punto crítico y debe reabrirse cuanto antes. Según él, esta situación no solo afecta a unos pocos países sino que tiene repercusiones para todos nosotros. Las amenazas actuales hacen más difícil su uso y eso es algo que no podemos permitirnos.
A medida que avanza la ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán desde finales de febrero, Rutte también ha percibido un consenso entre los aliados: todos ven fundamental evitar que Teherán desarrolle capacidades nucleares. «Lo que está haciendo Estados Unidos ahora es crucial», afirmó. La seguridad europea y del propio Oriente Próximo está en juego; un Irán nuclear podría ser una amenaza real para su futuro y también para Europa.

