En una tarde que prometía ser tranquila, el 10 de marzo, la Policía Local de Palma se encontró con una situación nada común en el Camino Vell de Bunyola. Un hombre, de 49 años y originario de Bulgaria, decidió que era buena idea intentar adelantar a una fila de coches. Pero claro, no contaba con las consecuencias que esto iba a traer.
A las 16:40 horas, mientras los vehículos avanzaban pacíficamente, este individuo se lanzó al adelantamiento… ¡en sentido contrario! Lo peor llegó cuando trató de volver a su carril y terminó chocando lateralmente contra otro coche que estaba detenido. Aparentemente asustado por lo ocurrido, continuó su marcha como si nada hubiera pasado.
Un desenlace previsible
Poco después, los agentes le dieron alcance y se dieron cuenta rápidamente de que el conductor presentaba evidentes signos de embriaguez. Al someterlo a la prueba de alcoholemia, arrojó un resultado alarmante: 0,72 mg/l en aire espirado. Para ponerlo en perspectiva, eso es casi tres veces más del límite legal permitido.
Aparte del estado etílico en el que se encontraba, la Policía también descubrió algo aún más preocupante: su permiso de conducir estaba suspendido hasta septiembre de 2026 por orden judicial. Este tipo de comportamientos no solo ponen en riesgo su vida; arriesgan la seguridad de todos los que están a su alrededor. La Sala de Atestados ahora se encarga del caso mientras nosotros nos preguntamos hasta cuándo vamos a seguir tolerando este tipo de irresponsabilidades al volante.

