Este pasado sábado, el escritor mallorquín Carles Rebassa se alzó con el prestigioso Premi Sant Jordi de novela, uno de los galardones más codiciados de la literatura en catalán. Lo hizo gracias a su obra Prometeu de mil maneres, un libro que ha sorprendido y cautivado a todos los que lo han leído.
Una noche para recordar
La gala tuvo lugar en el impresionante Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) y reunió a más de mil personas. El ambiente estaba cargado de emoción y celebración, especialmente porque esta edición del premio se celebraba justo antes del Día del Libro. Durante su discurso, Rebassa agradeció el apoyo y elogió la vitalidad de las letras catalanas, destacando que “cada palabra cuenta una historia”.
No fue solo Carles quien brilló esa noche; también el dramaturgo Josep Ramon Cerdà, otro isleño talentoso, se llevó el Premi Àngel Guimerà por su obra teatral La segona línia. La conexión entre ambos premios es innegable: son dos voces auténticas que emergen desde Mallorca, representando una cultura rica y vibrante.
El jurado no escatimó en elogios hacia la novela de Rebassa, describiéndola como una trama compleja llena de relaciones entrelazadas por el poder y los deseos. Con personajes oscuros y torturados, la historia refleja una Palma que lucha por regenerarse mientras enfrenta sus propias sombras.
A medida que nos adentramos en este nuevo capítulo literario, no podemos dejar de preguntarnos qué nuevas historias surgirán desde esta tierra tan inspiradora. Carles Rebassa ya ha dejado huella con esta segunda novela, demostrando que las letras están más vivas que nunca en nuestras islas.

