En un emocionante giro de los acontecimientos, la película ‘Yo no moriré de amor’, dirigida por la debutante Marta Matute, ha cumplido con creces las expectativas y ha sido coronada como la gran ganadora del Festival de Málaga. Este festival, que suele ser predecible en sus decisiones, este año nos ha regalado momentos inolvidables gracias a esta crónica conmovedora sobre cómo el Alzhéimer irrumpe en la vida familiar. Pero no solo eso: también hemos visto brillar a otras cintas destacadas como ‘El jardín que soñamos’ y ‘Hangar rojo’.
Un palmarés que emociona
La proyección de ‘Yo no moriré de amor’ fue todo un evento. La crítica ya había advertido que sería una de las grandes sorpresas del festival, y así fue. La emotividad plasmada en sus imágenes logró resonar profundamente en el público y jurado. No es fácil hablar del sufrimiento y las distancias que deja una enfermedad así, pero Marta Matute lo hizo con tal sutileza y maestría que se llevó nada menos que tres Biznagas: Mejor Película Española, Mejor Actriz Protagonista para Julia Escort, y Mejor Actor de Reparto para Tomás del Estal.
A pesar de su buen hacer, hubo algunas sorpresas. La mexicana ‘El jardín que soñamos’, aunque menos esperada, arrasó con premios significativos: Mejor Película Iberoamericana entre ellos. Y por supuesto, la chilena ‘Hangar rojo’ también dejó su huella al obtener el galardón a Mejor Actor Protagonista para Daniel Zárate.
Entre tanto talento latinoamericano brillando en Málaga, encontramos historias poderosas como ‘Iván & Hadoum’, donde se aborda una historia de amor entre un chico trans y una joven marroquí. Aunque recibió varios premios importantes, muchos pensaban que podría haber logrado más tras su paso por Berlín.
No podemos olvidar mencionar a la malagueña Marta Díaz de Lope Díaz, cuyo documental sobre las pioneras del fútbol femenino recibió el Premio del Público. Una verdadera joya que resalta la importancia de visibilizar historias olvidadas.
Así cerró otro apasionante capítulo del Festival de Málaga; un espacio donde el cine vuelve a tomar protagonismo y nos recuerda lo valioso que es contar nuestras historias desde lo más profundo del alma.

