BRUSELAS, 11 Mar. (EUROPA PRESS) – En una jornada cargada de emociones y retos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tomó la palabra ante el pleno del Parlamento Europeo para dejar claro que la Unión Europea «siempre defenderá» los principios de la Carta de Naciones Unidas y del Derecho Internacional. Todo esto sucedió apenas dos días después de que hiciera eco de un mensaje contundente ante el cuerpo diplomático europeo: el bloque «ya no puede confiar» en un sistema internacional que se basa en reglas.
«Permítanme resaltar algo fundamental», comenzó su discurso con firmeza. «Ver el mundo tal como es no disminuye nuestra determinación de luchar por el mundo que queremos». Y es que, tras sus palabras en Estrasburgo (Francia), a solo una semana de una cumbre crucial en Bruselas, se siente esa presión por mantener intacto el legado fundacional del proyecto europeo: un proyecto de paz.
Las reacciones no se hicieron esperar
Pero no todo es armonía. Las palabras de Von der Leyen provocaron ecos variados tanto en Bruselas como en otras capitales europeas. Al día siguiente, António Costa, presidente del Consejo Europeo, se distanció claramente al abogar por «garantizar que el mundo siga basado en reglas», insistiendo en un entorno donde Estados Unidos desafía constantemente ese orden internacional.
Aún más cerca de casa, nuestro propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también hizo hincapié este miércoles en que los valores europeos no deberían cambiar. Se mostró alarmado ante la idea de que renunciar a un orden internacional podría llevarnos al caos —un caos que ya nos costó demasiado caro con las dos guerras mundiales pasadas.
En medio de este intenso debate sobre la dirección futura del continente, queda claro que las decisiones tomadas ahora son más importantes que nunca.

