En una mañana que prometía ser como cualquier otra, el pasado viernes, la Unidad de Tráfico de la Guardia Civil decidió poner en marcha un control de vehículos en el polígono de Son Malferit, justo donde se llevan a cabo los exámenes de conducción. Allí, entre coches y nerviosismo, uno de los profesores que acompañaba a su alumno durante una prueba fue sometido a unos tests inesperados.
Los resultados fueron sorprendentes: dio positivo en drogas. Esto podría suponer una infracción seria, ya que aunque era su alumno quien estaba examinándose, el profesor tenía la responsabilidad al volante. Sin embargo, aún no se ha impuesto ninguna sanción. La muestra de saliva recogida necesita pasar por un laboratorio para confirmar si realmente hubo consumo o si fue simplemente un falso positivo. Mientras tanto, la investigación sigue abierta.
Un revuelo inesperado
El incidente no pasó desapercibido y generó un gran revuelo entre quienes estaban allí. Varios testigos vieron cómo los agentes realizaban las pruebas al profesor. Debido al resultado inicial, tuvo que abandonar su jornada laboral y otro profesional tuvo que hacerse cargo del resto de las evaluaciones.
Y es que este tema toca fibras sensibles; muchos recordamos momentos similares. Recientemente asistí a un curso sobre recuperación de puntos y me sentí como un bicho raro entre tantos que compartían anécdotas sobre fumar porros o experimentar con drogas. Al final del día, parece que hay leyes que protegen más a ciertos individuos en casos complicados; ¿quiénes las proponen? Preguntas sin respuesta que dejan a uno pensando…

