MADRID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) – Este sábado, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha dejado claro que está profundamente inquieto ante los recientes ataques realizados por grupos armados yihadistas y tuaregs en la capital de Malí, Bamako, así como en otras localidades del país. En un momento donde el extremismo violento parece ganar terreno, Guterres ha hecho un llamado a la comunidad internacional para que actúe.
El portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric, expresó que el secretario general condena enérgicamente estos actos de violencia. “Estamos aquí para mostrar nuestra solidaridad con el pueblo maliense”, señaló Dujarric. Además, enfatizó la necesidad urgente de proteger tanto a la población civil como a las infraestructuras básicas.
Una situación alarmante en el Sahel
En este contexto complicado de creciente terrorismo en el Sahel, Guterres también subrayó que es crucial atender las necesidades humanitarias más apremiantes. “La coordinación del apoyo internacional es fundamental para abordar esta crisis”, apuntó. El representante de Naciones Unidas instó a una colaboración sólida entre los países afectados para mejorar la seguridad en toda la región.
Poco después de sus declaraciones, se conoció que las fuerzas armadas malienses habían enfrentado una ofensiva durante la madrugada contra varios cuarteles en Bamako y otras áreas del país. Esto representa un gran desafío no solo para el gobierno militar de Malí sino también para su aliado estratégico: Rusia. A pesar de lo alarmante de la situación, las Fuerzas Armadas aseguraron tener todo bajo control y minimizaron algunas afirmaciones sobre supuestos éxitos enemigos.
Aunque afirmaron haber repelido los ataques y neutralizado a cientos de combatientes gracias al apoyo civil, el panorama sigue siendo confuso en varias zonas donde los combates continúan sin tregua. Por otro lado, el grupo JNIM se atribuyó ataques contra lugares clave como el Ministerio de Defensa y bases militares cercanas a Bamako. La tensión se siente palpable mientras todos esperan ver cómo evoluciona esta crisis.

