En la barriada de Pere Garau, la historia del solar entre las calles l’Abat de Sant Feliu y Joan Mestre parece no tener fin. Después de meses de tensión, cuando todos pensaban que la calma había regresado gracias a unas vallas nuevas, el viejo problema ha vuelto a asomar. Este terreno se había convertido en un auténtico desguace improvisado, donde unos pocos decidieron hacer de las suyas con electrodomésticos y objetos metálicos, todo ello en horarios que más que tranquilidad, traían ruido y desasosiego al vecindario.
La alarma vuelve a sonar
A finales del año pasado, parecía que la paz había llegado para quedarse. Sin embargo, el colectivo Flipau amb Pere Garau ha levantado nuevamente la voz al publicar en sus redes una imagen inquietante: la verja abierta y restos de electrodomésticos esparcidos por el suelo. En ese momento, los vecinos respiraron hondo con la esperanza de que pronto comenzarían las obras para una nueva promoción de viviendas que prometía devolverles esa tranquilidad tan ansiada.
Pero nada más lejos de la realidad. Con esta nueva evidencia en manos, los residentes sienten cómo se les escapa otra vez esa ilusión por recuperar el control sobre su barrio. «Esperábamos que con los nuevos vecinos todo cambiaría», comentan algunos con frustración. Ellos no solo añaden ruidos a sus días; también han tenido que lidiar con actitudes desafiante por parte de quienes ocupan el terreno sin ningún tipo de permiso claro. Se dice incluso que algunos afirmaron tener autorización para estar allí, pero ¿de verdad creen que eso consuela a quienes viven alrededor?
Sigue creciendo la preocupación entre los vecinos que luchan por mantener un lugar digno donde vivir, mientras siguen esperando respuestas adecuadas por parte del Ayuntamiento o quienes corresponda. Al final del día, lo único claro es que este asunto necesita solución inmediata.

