MADRID, 1 de marzo. Esta madrugada, Bélgica ha dado un paso firme al hacerse con el control de un barco que, se sospecha, forma parte de esa misteriosa ‘flota fantasma’ utilizada por Rusia para esquivar las sanciones internacionales. Todo esto gracias a una colaboración estrecha con la Marina francesa en el agitado mar del Norte.
Un logro conjunto que resuena en Europa
El ministro de Defensa belga, Theo Franken, fue el primero en dar la noticia, pero no pasó mucho tiempo hasta que Emmanuel Macron, presidente francés, confirmara la operación desde sus redes sociales. “Este es un duro golpe para la ‘Flota fantasma’”, afirmó Macron. En su mensaje, destacó cómo los helicópteros franceses jugaron un papel crucial durante esta incautación.
La decisión de tomar medidas drásticas no es casualidad. “Los europeos estamos decididos a cortar las fuentes de financiación de la guerra de agresión rusa en Ucrania mediante sanciones”, añadió Macron con firmeza. El petrolero incautado ahora navega escoltado hacia el puerto de Zeebrugge, donde las autoridades belgas finalizarán los trámites pertinentes.

