En medio de la compleja trama de la diplomacia internacional, Omán ha dado un paso al frente. Este jueves, las autoridades omaníes han compartido con entusiasmo que se están viendo «progresos significativos» en las conversaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní. Todo esto ha tenido lugar en la tranquila Ginebra, donde representantes de Estados Unidos e Irán han estado intercambiando ideas y propuestas.
Una nueva ronda de esperanza en Viena
El ministro de Exteriores omaní, Badr al Busaidi, ha dejado claro que las negociaciones no se detendrán aquí; «se reanudarán pronto tras consultas con las respectivas capitales«, afirmó con una sonrisa palpable en sus palabras. En sus redes sociales, expresó su gratitud a todos los que han contribuido a este proceso: desde los negociadores hasta el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y el Gobierno suizo por ser los anfitriones.
No obstante, también hay voces que resuenan desde Teherán. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, hizo hincapié en que se han presentado «propuestas importantes» sobre temas nucleares y la necesidad urgente de retirar sanciones. Así que no queda otra: es hora de que ambas delegaciones consulten con sus gobiernos para dar pasos decisivos.
Lo interesante es que esta vez parece haber una apertura sin precedentes. Las delegaciones están dispuestas a explorar «ideas nuevas y creativas» para abordar esas diferencias históricas sobre el programa nuclear. Sin embargo, no todo es calma en la región; Washington sigue aumentando su despliegue militar en Oriente Próximo bajo la sombra de las amenazas del presidente Trump. ¿Serán capaces estas conversaciones indirectas de allanar el camino hacia una verdadera paz?

