Era una madrugada tranquila en Palma, pero no para todos. Un hombre de nacionalidad guineana decidió que era el momento perfecto para meterse en líos. A las 05:30 horas del domingo, mientras los vecinos dormían, él estaba robando herramientas de una furgoneta estacionada. Y lo peor es que lo hicieron justo cuando salía con su botín en la mano.
Una persecución inesperada
Los agentes del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) estaban realizando labores de prevención por la calle Manacor cuando se encontraron con esta escena. Al notar la presencia policial, el ladrón no pensó dos veces y salió corriendo como si le fuera la vida en ello. Pero claro, no contaba con que los policías ya habían recibido información sobre su aspecto.
Más adelante, otra patrulla lo avistó corriendo por el barrio de Son Gotleu, sudando y claramente nervioso. Comenzaron a perseguirlo, porque ¿quién podría dejar escapar a un tipo así? Durante su arresto, este hombre mostró su lado más violento: patadas volando por doquier y una resistencia que dejaba mucho que desear.
Mientras tanto, sus compañeros recuperaron una bolsa que había tirado al suelo durante su fuga. ¡Menuda sorpresa! Dentro había tres taladros de batería, un par de cargadores y hasta un telémetro láser. La furgoneta afectada mostraba señales claras del robo: ventanilla rota y todo revuelto como si hubiera pasado un huracán. Además, tras revisar la zona, los agentes encontraron otros cinco vehículos que habían sido forzados igual.
En resumen, una noche típica para algunos pero nada común para otros; una historia más en nuestras calles donde la delincuencia siempre parece tener ganas de jugar al escondite.

