Este miércoles, la Audiencia de Palma se convirtió en escenario de un caso que no deja a nadie indiferente. Un joven senegalés de tan solo 25 años ha sido condenado a dos años de prisión por haber violado a una menor de 14 años en el barrio de Son Gotleu, allá por 2020. Sin embargo, aquí viene lo más sorprendente: gracias a la suspensión de la pena solicitada por su abogada, Amalia Moraleda, este chico no pisará la cárcel.
Una resolución cuestionable
La Fiscalía y la acusación particular, representada por Tania Siquier, decidieron no oponerse a esta decisión. Antes del juicio, el acusado entregó 3.500 euros como compensación para la víctima, lo que le valió un atenuante al momento de dictar sentencia. Además, se tuvo en cuenta que el proceso judicial estuvo paralizado durante mucho tiempo debido a causas ajenas a él.
Los hechos son claros y escalofriantes. El 23 de febrero de hace seis años, este joven conoció a la chica a través de Instagram y decidió invitarla a su casa. Una vez allí, comenzó a presionarla para que se bajara los pantalones y ella se negó repetidamente. Pero ante su insistencia, acabó cediendo.
Poco después, él penetró vaginalmente a la menor sin su consentimiento; un acto que dejó secuelas psicológicas profundas en ella. Para evitar ir tras las rejas, el acusado se comprometió también a pagar los 4.000 euros restantes por responsabilidad civil en los próximos siete meses y deberá mantenerse alejado de la víctima durante cinco años.
La magistrada resolvió el caso rápidamente gracias al acuerdo entre las partes implicadas. Pero uno no puede evitar preguntarse: ¿es suficiente este desenlace para reparar tanto dolor? Aquí es donde muchos sienten que nuestra justicia debe ser revisada con urgencia.

