La escena política en Palma no para de dar de qué hablar. En esta ocasión, el foco se centra en el alcalde Jaime Martínez, quien ha decidido desplazar a la concejala Mercedes Celeste del área de Función Pública. ¿La razón? Colocar a Llorenç Bauzá al mando para hacer frente al conflicto laboral que envuelve a la Policía Local. Pero, ¿es realmente esta la solución adecuada?
Desde el PSOE, las críticas no se han hecho esperar. Este martes, un portavoz del partido subrayó que estamos ante otro tropiezo del alcalde, incapaz de gestionar como es debido a nuestra policía. «Su plan es un auténtico desastre», afirmaron con firmeza. Y es que las palabras son contundentes: este cambio no hace más que evidenciar la falta de compromiso con una institución tan vital.
Un cambio cuestionable
Más allá de los ecos en los pasillos del Ajuntament, el grupo socialista remarcó lo evidente: esto parece puro postureo. No se están dotando los recursos necesarios ni se mejora la situación del personal; por tanto, la Policía queda desbordada y sin poder atender las demandas ciudadanas. Eso deja a muchos sintiendo que hay menos protección en sus calles.
Pero aquí viene lo más llamativo: mientras todos señalan a Celeste, muchos creen que el verdadero responsable debería ser Miquel Busquets, concejal de Seguridad Ciudadana, quien ha permanecido al margen en este conflicto laboral. «¿Por qué sacrificar a una regidora mujer y no tomar medidas contra quien realmente está detrás del problema?», cuestionan desde el PSOE.
Añadiendo leña al fuego, Neus Truyol de Més per Palma también ha criticado este movimiento como una clara desautorización hacia Mercedes Celeste y advirtió sobre cómo Llorenç Bauzá ahora tiene bajo su ala una macroconcejalía increíblemente amplia que abarca desde Función Pública hasta Bienestar Animal.
No cabe duda de que esta situación genera inquietud entre la ciudadanía y pone sobre la mesa preguntas difíciles sobre cómo se están manejando los asuntos públicos en Palma.

