Un grupo de 70 psicólogos clínicos ha decidido alzar la voz y reclamar al Gobierno que ponga fin a las contrataciones en el ámbito de la sanidad pública sin contar con la especialidad necesaria. Es una situación que no solo afecta a su profesión, sino también a todos nosotros, los ciudadanos que dependemos de una atención psicológica competente y profesional.
En un momento donde casi 30.000 personas recibieron atención por problemas de depresión en 2025, resulta alarmante ver cómo se están gestionando los recursos humanos en nuestros centros de salud. ¿Es que no tenemos derecho a recibir ayuda de profesionales cualificados? La comunidad se pregunta qué está pasando mientras estos expertos advierten sobre las graves consecuencias que esto puede tener para la salud mental colectiva.
Una situación insostenible
No es solo un tema administrativo; es una cuestión de calidad y ética en la atención sanitaria. Los psicólogos están cansados de ver cómo se tiran a la basura años de formación y experiencia. Muchos sienten que su esfuerzo por ofrecer un servicio digno se ve menospreciado por decisiones que parecen más políticas que humanas.
A medida que avanzamos hacia una sociedad más consciente del valor del bienestar emocional, debemos exigir lo mejor para nuestras comunidades. La salud mental no puede ser un juego; necesitamos especialistas comprometidos, porque cada historia detrás de esos números es única y merece ser atendida con cuidado y respeto.

