Esta tarde, el Auditorio de Palma se prepara para recibir a la Orquesta Sinfónica, que nos trae un programa irresistible. Se presentarán dos obras que merecen nuestra atención: Ma mère loye de Ravel y el Concierto para orquesta de Bartók. ¿Quién puede resistirse a una cita así?
La magia de los cuentos en la música
En 1908, Ravel compuso cinco pequeñas piezas para piano a cuatro manos bajo el nombre de Ma mère loye. Están dedicadas a Mimie y Jean Godebski, unos niños que eran parte del círculo intelectual de la época. Estas piezas, inspiradas en cuentos clásicos recopilados por Perrault y otros, incluyen melodías como la Pavana de la bella durmiente, En Patufet, o Las conversaciones entre la bella y la bestia. Más tarde, en 1911, Ravel orquestó estas obras y en 1912 se transformaron en un ballet que incorporaba aún más movimientos.
Pero, ¿de dónde viene el título? La expresión “Ma mère loye” hace referencia a un personaje clásico de la literatura infantil francesa: una abuela que cuenta historias. ¡Cuánto nos recuerda a esas noches llenas de fantasía!
Cambiando de registro, encontramos al gran Bartók, quien creó su obra en 1943 mientras se encontraba exiliado en Estados Unidos debido a la Segunda Guerra Mundial. Con problemas de salud tras ser diagnosticado con leucemia, recibió un encargo del director Serge Koussevitzky para escribir una pieza nueva. La solicitud fue como un soplo de aire fresco ante tanta adversidad.
Aunque lleva el nombre de “concierto”, esta obra es prácticamente una sinfonía dividida en cinco movimientos donde Bartók mezcla influencias del folclore húngaro con sonidos populares estadounidenses. Una fusión única que se estrenó el 1 de diciembre de 1944.
A lo largo del primer movimiento surge una melodía cautivadora; el segundo arranca con ritmos dinámicos e incluye himnos solemnes que contrastan con momentos más alegres. El tercer movimiento nos sumerge en una elegía melancólica antes de llevarnos al interludio donde resuena un tema conocido por muchos: ¡el famoso tema distorsionado utilizado por Shostakovich! Y como colofón final, un quinto movimiento lleno del ritmo contagioso del Cumbanchero.
No podemos olvidarnos del Concierto para violín, también incluido en este magnífico programa con Frank Peter Zimmermann como solista. Además, antes del concierto principal habrá una audición musical gratuita sobre Ravel a las 18:30 horas en la Sala Bach del mismo auditorio; solo hay que inscribirse enviando un correo electrónico.

