En el mundo de los rallies, la historia de Gil Membrado es un relato que inspira. Con solo 17 años, este prodigio del volante ha logrado coronarse como el campeón más joven del Nacional de Tierra. Pero no se detiene ahí; su mirada está fija en el futuro, y su mentor, Carlos Sainz, le aconseja que no pierda tiempo y salte cuanto antes al Mundial.
Un nuevo capítulo por escribir
A medida que Gil se gradúa, su vida da un giro emocionante. Después de aprobar la EBAU, comienza a estudiar empresariales en Barcelona, pero su verdadera pasión sigue siendo la conducción. Con carnet en mano a finales de octubre, ahora puede enfrentarse a los retos con la misma adrenalina que siente al acelerar su Ford Fiesta Rally2.
“Creo que esto va a cambiarlo todo”, comenta con una sonrisa. Poder conducir durante los reconocimientos le permitirá entender mejor las pistas y sacar el máximo provecho a cada curva. La presión no es poca; Carlos siempre le dice que el Mundial es donde realmente quiere estar. “El paso natural sería el Mundial Júnior”, añade Gil, “pero me gustaría evitar competiciones tan cerradas”. Su deseo es claro: ser piloto oficial y tomarse este sueño como un trabajo real.
La madurez de este chaval sorprende. Desde que llegó al equipo de Daniel Alonso, él mismo lo ha reconocido: “Me parece mucho mayor para su edad”. Sus padres también han sido fundamentales en este trayecto; han arriesgado desde sus primeros pasos en los karts hasta llevarle a competir fuera del país con apenas 13 años. Sin ellos, reconoce Gil, nada de esto sería posible.
A medida que avanza hacia nuevas metas, con marcas interesadas en él y un futuro brillante por delante, Gil Membrado nos demuestra que cuando hay pasión y apoyo familiar, no hay límites para soñar.

