La comunidad educativa de Son Sardina se ha alzado en pie de guerra. La noticia de que el profesor Miquel Roldan, condenado por acoso a un alumno, fuese considerado para formar parte del claustro ha desatado un torbellino de emociones y opiniones. ¿Cómo es posible que se plantee su incorporación en una escuela donde los valores de respeto y cuidado deberían ser fundamentales?
Un inicio de curso lleno de tensiones
A medida que arranca este nuevo año escolar, no solo hay cifras preocupantes –como los 936 alumnos más en la educación concertada y 823 menos en la pública– sino también una creciente inquietud entre padres y profesores. La Consellería de Educación parece estar más centrada en gestionar números que en proteger a sus estudiantes. Y así, mientras algunos piden expedientes disciplinarios contra dos altos cargos del departamento, otros critican el estado lamentable de las escuelas antes del inicio del curso.
En medio de esta tormenta, Vox ha decidido ponerle la guinda al pastel al exigir que sus intervenciones no sean traducidas al catalán durante las sesiones parlamentarias. ¿Qué sigue? ¿Convertir nuestras islas en un monocultivo turístico donde se tiren a la basura los derechos lingüísticos? Es momento de reflexionar sobre qué tipo de educación queremos para nuestros hijos.

