Este lunes, la sala de la Audiencia de Palma se convirtió en el escenario de un momento crucial para 50 personas que se enfrentaban a un futuro incierto. Con un total de 39 acusados reconociendo su culpa en una trama que movía más de 1.700 kilos de cocaína, las condenas oscilaron entre los dos y siete años y medio de cárcel. Todo esto surgió a raíz de lo que se ha considerado como la mayor operación antidroga llevada a cabo en Baleares, una historia que comenzó a gestarse entre 2022 y 2023.
La mañana tensa en Plaça del Mercat
No fue una mañana cualquiera en Plaça del Mercat. Desde muy temprano, decenas de agentes de la Policía Nacional rodearon el edificio judicial. ¿El motivo? La cita ineludible para estos 50 acusados, muchos ya tras las rejas y otros conectando desde Catalunya mediante videoconferencia. Como era previsible, todo transcurrió sin sobresaltos.
A medida que avanzaba la jornada, los abogados y el Ministerio Fiscal se sumergieron en largas negociaciones sobre posibles acuerdos. Al inicio del día hablábamos de “la mitad” como opción viable, pero al final casi el 80 por ciento optó por declararse culpable ante el Tribunal para conseguir una rebaja significativa en sus condenas.
Sorprendentemente, los procesados tuvieron que dividirse en dos salas debido a la falta de espacio; algo que pone de manifiesto la magnitud del caso. La Fiscalía detalló cómo cada uno tenía un papel bien definido dentro de esta organización criminal dedicada al tráfico no solo de cocaína sino también de éxtasis hacia nuestra querida Isla.
Dentro del entramado había tres ramas: dos operaban desde la Península importando grandes cantidades desde Sudamérica y después trasladaban las drogas a Mallorca gracias a camioneros que entraban principalmente por el Port d’Alcúdia. Una vez aquí, muchas veces escondidas en naves del polígono industrial de Marratxí, los narcos locales se encargaban luego de distribuirlas; entre ellos destacaba ‘El Ove’.
Las investigaciones empezaron por separado pero rápidamente se unieron fuerzas entre la Policía Nacional y la Guardia Civil. Así nació la ‘Operación Fade-Tucman’, con más de 600 agentes realizando hasta setenta registros simultáneos entre Palma, Cataluña y Valencia durante un parón prolongado que duró dos años y culminó con esta impactante incautación.

