Las familias se han convertido en una especie en peligro de extinción en Eivissa. La isla, que antaño era un refugio para aquellos que buscaban disfrutar del sol y la playa con sus hijos, ahora parece haber tirado a la basura esa imagen familiar. En un entorno donde el turismo de masas es rey, cada vez es más complicado encontrar espacios y actividades que se adapten a nuestras necesidades como padres.
Un destino pensado solo para adultos
Es triste ver cómo los destinos turísticos están tan centrados en atraer al público adulto, dejando a las familias fuera del juego. Nos encontramos con precios desorbitados y escasa oferta de entretenimiento familiar. Y lo peor de todo: el monocultivo turístico ha hecho que muchas veces nos sintamos como extraños en nuestra propia tierra.
No podemos olvidar las voces de los vecinos, quienes ven cómo sus calles se llenan de turistas sin tener en cuenta las necesidades de quienes viven aquí todo el año. «La situación está cambiando y no para bien», comenta un padre preocupado por su futuro aquí. En definitiva, necesitamos urgentemente un cambio, porque si no, ¿qué será de nuestras vacaciones familiares?

