En un giro inesperado, WhatsApp y Google se han encontrado con un muro infranqueable al intentar recuperar los mensajes y correos del fiscal general Álvaro García Ortiz. Todo esto sucede en medio de una investigación del Tribunal Supremo que pone bajo la lupa una presunta filtración de secretos. La Guardia Civil ha hecho su trabajo, pero, lamentablemente, no ha logrado desenterrar la información clave que podría arrojar luz sobre este caso tan delicado.
El misterio tras la eliminación
A finales de 2023, el juez Ángel Hurtado decidió abrir diligencias para investigar si García Ortiz había compartido con la prensa datos confidenciales relacionados con el expediente fiscal de Alberto González Amador, quien es pareja de Isabel Díaz Ayuso. Curiosamente, el mismo día que fue imputado, nuestro protagonista decidió eliminar su cuenta de Google y sus mensajes en WhatsApp por motivos que él calificó como «seguridad personal». Pero aquí está lo curioso: esos correos y chats podrían haber sido pruebas cruciales.
A pesar del esfuerzo judicial para recuperar las conversaciones que pudieran esclarecer cómo salió a la luz esa información sobre González Amador, los informes indican que las búsquedas han resultado inútiles. Ahora el juez se enfrenta a una decisión complicada: archivar el caso o llevarlo a juicio. El veredicto final se conocerá después del 23 de mayo, cuando González Amador esté citado a declarar.
Pero entonces surge una pregunta inevitable: ¿por qué no pueden recuperarse esos mensajes eliminados? WhatsApp utiliza un sistema de cifrado end-to-end tan robusto que ni siquiera ellos pueden acceder al contenido; solo el emisor y receptor tienen acceso. Además, si alguien borra una conversación sin tener activada una copia de seguridad en Google Drive o iCloud… ¡adiós muy buenas! Los mensajes desaparecen para siempre.
Y aquí entra García Ortiz nuevamente: según los informes, decidió borrar todo voluntariamente tras ser imputado. Sin acceso al dispositivo original y sin respaldo activo disponible, resulta imposible reconstruir esas charlas.
Sigue siendo un misterio cómo un simple clic puede tirar a la basura toda evidencia potencial. Lo único que WhatsApp puede ofrecer son metadatos básicos como números implicados y horarios; pero hasta eso parece haber sido insuficiente en esta ocasión.
Cambiando de tema hacia Google, encontramos otra historia similar pero igualmente decepcionante: cuando fue solicitada información tras su imputación, su cuenta ya estaba completamente eliminada. Google mantiene datos durante unos días antes de borrarlos para siempre; lamentablemente para este caso específico, ya era demasiado tarde.

