El pasado 1 de mayo, el Auditòrium de Palma se convirtió en un escenario donde la música se entrelazó con el arte, uniendo a figuras icónicas como Frank Sinatra, Bob Dylan y Pablo Picasso. Pero, ¿cómo se relacionan estos nombres tan dispares? La respuesta es más sorprendente de lo que parece: una melodía que ha cruzado fronteras y estilos.
La Orquestra Simfònica de Balears, bajo la batuta del director Pablo Mielgo, nos ofreció un repertorio emocionante que incluía obras de Rajmaninov y Falla. Y ahí es donde entran los nombres mencionados; tanto Sinatra como Dylan han versionado la emotiva balada ‘Full Moon and Empty Arms’, cuya esencia musical proviene del Concierto para piano número 2 de Rajmaninov. Y Picasso no se queda atrás; su conexión con Mallorca llega gracias a Manuel de Falla, quien utilizó sus diseños para el ballet ‘El sombrero de tres picos’. Es un juego intrigante, ¿no crees?
Una interpretación memorable
Pasando al grano sobre la actuación, ¡vaya espectáculo! La primera parte fue un auténtico derroche de talento. El joven pianista Dmitry Shishkin deslumbró con su técnica clara, aunque hubo momentos en los que el sonido flaqueaba ante la poderosa orquesta. Pese a esos pequeños detalles, la interpretación de Rajmaninov fue simplemente exquisita; melódica y llena de matices que hicieron vibrar al público. No es sorpresa que tras terminar pidieran bis insistentemente. Como bien me recordó mi amigo Pau García, eso siempre sucede cuando hay magia en el aire.
A la hora de abordar las composiciones de Falla, nuestra orquesta no defraudó. En sus dos Suites sobre ‘El sombrero de tres picos’, lograron captar ese duende que tanto caracteriza su obra: ritmo contagioso, lirismo profundo y una energía arrolladora. El final fue apoteósico; Juanjo Company no se equivocó al describirlo como una explosión musical.
No quiero dejar pasar la oportunidad sin recomendarles un libro imprescindible: ‘Manuel de Falla en la isla’ escrito por Joan Maria Thomàs. Una lectura poética que entrelaza música y vida con maestría.

