Este viernes, Puigpunyent se detuvo en un minuto de silencio, recordando a Joana, la mujer que perdió la vida de manera brutal el pasado miércoles. La realidad es desgarradora: quienes conocían a Joana no tienen dudas de que ella sufrió durante mucho tiempo. Allegados a su familia compartieron con la Guardia Civil que en varias ocasiones habían visto su cuerpo marcado por golpes, hematomas y laceraciones. Benito, su pareja, no solo la maltrataba físicamente, sino también verbalmente.
Una lucha silenciosa llena de dolor
A pesar de los constantes intentos de sus hijos para convencerla de que dejara esa relación tóxica, Joana nunca dio el paso. Ella estaba atrapada y no había denuncias que lo evidenciaran; ni siquiera aparecía en el Sistema VioGén. Pero la noche del 19 de marzo todo cambió. Benito le disparó por la espalda con una escopeta mientras dormía.
Los hijos del agresor, quienes se han personado como acusación particular, habían cortado toda relación con él años atrás. No podían entender cómo alguien podía tratar así a su madre y hacían lo posible por protegerla. Uno de ellos incluso puso a su nombre y al de ella un chalet adosado en Puigpunyent, como un intento desesperado por brindarles un refugio seguro.
La verdad es que la convivencia entre Joana y Benito era insostenible. La relación había ido deteriorándose durante años hasta tal punto que ya ni compartían habitación. Aquellos cercanos sabían del carácter violento de Benito; cuando ocurrió el crimen, nadie dudó un instante que él era responsable y se negaron a aceptar cualquier teoría sobre un suicidio pactado.
Los testimonios de los hijos resultaron cruciales para desentrañar este caso oscuro. Los investigadores carecían de pruebas que sugirieran que Joana hubiera querido quitarse la vida junto a él. Ellos confirmaron una llamada inquietante hecha por su padre durante la madrugada: «venid a buscarme, que he fallado el disparo». A esas horas ya había cometido el horror; alrededor de las seis y media disparó contra Joana antes de herirse él mismo.
Finalmente fue detenido tras recibir atención médica para sus heridas abdominales, pero ese grito desesperado rompió su intento por ocultar lo sucedido. Este viernes quedó claro: está bajo prisión provisional sin fianza mientras las investigaciones continúan revelando los horrores sufridos por Joana.