Formentera ha decidido dar un paso firme y abrir un expediente a ocho quioscos de playa que han hecho caso omiso a la orden de desmantelar sus instalaciones. Esta situación no es solo un asunto administrativo; detrás hay una historia que toca el corazón de quienes vivimos aquí.
En el fondo, este tema refleja una problemática más amplia sobre cómo se gestiona nuestro espacio público y cómo defendemos lo que es nuestro. No podemos seguir permitiendo que algunos tiren por la borda las normas y se aprovechen del paisaje idílico que todos disfrutamos.
Nuestra responsabilidad como comunidad
Aparte de esta cuestión, también surgen otras denuncias preocupantes, como el estado de abandono en algunas fincas donde las ovejas languidecen sin cuidado. Frases como “todos miran hacia otro lado” resuenan en nuestra mente cuando vemos estos problemas tan evidentes. ¿Es posible que estemos tan acostumbrados a ignorar lo evidente?
No olvidemos que somos nosotros, los ciudadanos, quienes debemos alzar la voz y exigir cambios reales. La protección del medio ambiente y el bienestar animal son responsabilidades colectivas, y no podemos quedarnos cruzados de brazos mientras otros deciden qué hacer con nuestros recursos.