Era un día como cualquier otro cuando Daniel Ribela llegó a casa después de una larga jornada de trabajo. Sin embargo, al abrir la puerta se encontró con una escena desgarradora: su perra Thora había desaparecido. En su lugar, un sobre dirigido a él le dejó helado. En el interior, una carta donde los ladrones justificaban su acción: «Sabemos que tu animal no tiene chip, así que difícilmente puedes demostrar que es tuyo».
Una traición dolorosa
Daniel no tardó en atar cabos y señalar al culpable. «Mi ex amigo abrió la puerta a mi exnovia, quien no había dado señales de vida en siete meses», explicó con rabia contenida. Su coraje se intensificó al recordar cómo ese mismo amigo lo había traicionado justo cuando decidió alejarlo de su negocio por sus constantes problemas. Y para colmo, el tío de ella incluso confesó en un audio que estaba implicado en el robo.
No solo tuvo que lidiar con la pérdida de su mascota; también enfrentó intentos de difamación. «Hicieron un video donde mostraban tres heces y un comedero vacío, pero la realidad es muy distinta», aclaró Daniel. Aseguró que las imágenes eran manipuladas para hacerle ver como un maltratador. La verdad era que el chico había vaciado el cuenco mientras él trabajaba y Thora estaba asustada porque siempre había sentido rechazo hacia él.
A pesar del revuelo emocional y los rumores malintencionados, Daniel defendió su postura: «No llevaba chip porque desconocía la ley actual». Con todo en regla y decidido a hacer justicia, se topó con su exnovia días después en una lavandería. Al verla, llamó a la policía y fue allí donde se sintió respaldado: “Los agentes me dieron razón”, dijo con alivio.
Ahora solo quiere recuperar a Thora. «Lo correcto es hablar las cosas», reflexionó sobre la situación y añadió contundente: “Lo que han hecho es un delito y están denunciados”. Con firmeza aseguró que quienes participaron pagarán por sus acciones y espera pronto tener a su perra nuevamente en casa.