Este sábado, Madrid se convirtió en el epicentro de la extrema derecha europea. Allí, figuras como Salvini, Le Pen, Orbán y Wilders se unieron en torno al partido Patriotas para lanzar un mensaje claro: están «destinados a gobernar». Todo esto lo presentan como una «revolución del sentido común», tomando como bandera la victoria de Donald Trump en EE.UU.
Le Pen, desde la capital española, no dudó en manifestar que «el poder de Europa radica en sus naciones». Llamó a un regreso de los pueblos europeos que deben reencontrarse con su esencia. Su afirmación fue contundente: la victoria de Trump es solo el comienzo de un cambio global que parece ignorar las viejas reglas políticas democráticas. Y mientras ella habla, menciona a la Unión Europea, que parece estar atrapada en un estado de parálisis.
El llamado a la acción
Orbán tomó el micrófono y se dirigió directamente al líder de Vox, Santiago Abascal: “Es tu momento para gobernar”. Recordó cómo España fue uno de los primeros países en apoyar la lucha húngara contra el comunismo soviético hace 70 años. Se sentía fuerte y respaldado por su historia compartida con Abascal y proclamó: “¡Viva la Reconquista!”.
No se quedó atrás Matteo Salvini, quien lanzó críticas afiladas hacia Bruselas. Según él, Europa ha sido víctima del mal gobierno y los errores acumulados son evidentes ante crisis tan serias como la energética o económica. En un tono desafiante añadió que ha salido absuelto tras tres años enfrentando cargos por su gestión sobre migrantes rescatados por Open Arms; “¡Hemos ganado nosotros! ¡Bye bye Pedro Sánchez!”, exclamó con fervor.
A lo largo del evento también resonaron palabras duras sobre cómo les han etiquetado durante años: fascistas y racistas. Pero aquí estaban ellos, más fuertes que nunca gracias a su determinación inquebrantable.