MADRID 6 Nov. (EUROPA PRESS) – En un giro inesperado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido destituir a su jefa de gabinete, Susie Wiles. Este movimiento llega solo unos días después del desastroso resultado que sufrieron los republicanos en las elecciones legislativas de mitad de mandato. La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre sus seguidores y detractores por igual.
Un nuevo rumbo para la Casa Blanca
Trump no se ha andado con rodeos y ha anunciado en sus redes sociales que será Stephen Miller, el segundo al mando de Wiles, quien asuma este importante papel el próximo lunes. Lo ha descrito como “uno de (sus) asesores más cercanos”, lo que sugiere que espera un cambio radical en la estrategia política. En medio de este torbellino, también ha aprovechado para agradecer públicamente a Wiles por su “labor excepcional” y su “trabajo estupendo”. Sin embargo, esto no parece ser suficiente para ocultar el hecho de que algo no está funcionando bien en la Casa Blanca.
Wiles ahora se integrará en lo que Trump ha denominado la Operación Política, aunque los detalles sobre qué implica esto son aún un misterio. ¿Será esta una estrategia para recuperar terreno perdido o simplemente otro intento más de mantener las apariencias? Con todo lo que está ocurriendo, muchos se preguntan si estas decisiones serán suficientes para cambiar el rumbo del partido o si simplemente es tirar a la basura otra oportunidad.

