La plaza Llorenç Villalonga ha cambiado su aspecto habitual para convertirse en un rincón lleno de magia y misterio con la llegada de Halloween. Este lugar, que siempre ha sido un punto de encuentro en el corazón de la ciudad, ahora está adornado con una decoración que evoca recuerdos y homenajes a Tots Sants. Telones blancos que parecen fantasmas, lápidas con emotivos mensajes y objetos funerarios se mezclan en una escena que invita a los viandantes a detenerse y admirar.
Un ambiente inquietante y divertido
Los árboles de la plaza no se han quedado atrás; algunos parecen haber sido transformados en guardianes de un cementerio peculiar. Entre risas y susurros, uno puede leer letreros como ‘Nit de ses Ànimes’, donde las palabras escritas en catalán añaden ese toque cómico y misterioso que solo este tiempo del año puede traer. Y es que las pequeñas lápidas junto a los troncos son una invitación a reflexionar sobre lo efímero del tiempo.
Sin embargo, no todo es simplemente decoración; hay mensajes incisivos que levantan cejas y provocan sonrisas. ¿Quién podría resistirse a leer “R.I.P. Pica pica a fons. Enterra al gobierno de Pacotilla en Merdón”? Con críticas así, el espíritu satírico está presente, haciendo eco entre los viandantes. Otros carteles rinden homenaje incluso a elementos naturales del entorno, simulando epitafios que invitan a pensar más allá del mero entretenimiento.
Aquí, la tradición se mezcla con la crítica social, recordándonos que cada rincón tiene una historia por contar. La plaza Llorenç Villalonga no solo está decorada para asustar; está viva, llena de historias y reflexiones sobre nuestra realidad actual.

