MADRID 31 Oct. (EUROPA PRESS) – Este fin de semana, Francia vuelve a estar en el punto de mira. El Gobierno ha decidido desplegar 70.000 efectivos por todo el país, manteniendo la misma cifra que la semana pasada, ante la inminente ola de manifestaciones. La razón es clara: los ciudadanos están cansados y quieren alzar la voz contra la mala situación de la educación pública, el alto coste de vida y la creciente violencia policial.
La Policía Nacional francesa ha hecho un anuncio a través de sus redes sociales, dejando claro que su misión es “garantizar la seguridad” durante estas concentraciones y evitar cualquier tipo de desbordamiento. Desde este viernes por la noche, se han instalado controles en puntos clave como accesos a ciudades y centros comerciales, así como en las principales vías y estaciones de transporte público. Todo esto con un único objetivo: detectar objetos que puedan ser utilizados para causar disturbios.
Una respuesta contundente ante las protestas
No hay lugar a dudas, esta operación es excepcional y responde a un riesgo elevado de altercados públicos, especialmente porque coincide con las celebraciones por Halloween. Por eso, además de los 70.000 agentes ya mencionados, también se van a sumar unidades especializadas: drones, helicópteros e incluso vehículos blindados estarán listos para actuar.
A pesar del clima tenso, el Ministerio del Interior ha autorizado algunas manifestaciones fuera del centro urbano donde prevén que puedan surgir problemas, siempre que los organizadores garanticen medidas adecuadas de seguridad. Sin embargo, tienen claro que cualquier concentración nocturna será disuelta sin titubeos si no cuenta con los permisos necesarios.
En las redes circulan llamados a concentrarse esta noche del 31 de octubre. Algunos mensajes son bastante preocupantes; incitan directamente a actos violentos y vandalismo. El Ministerio no se anda con rodeos al decir que esas convocatorias son más bien incitaciones al caos que demandas legítimas.
Laurent Núñez, titular del Ministerio del Interior francés, ha declarado su confianza en una doctrina basada en “firmeza y respuesta rápida”. Asegura que no van a permitir excesos y que su objetivo es dispersar grupos conflictivos cuando sea necesario.

