En una tarde donde el Meazza vibraba con cada jugada, el Inter de Milán logró darle la vuelta al marcador ante una Fiorentina que había acariciado la victoria. Todo parecía sonreírles tras un espectacular gol de Álex Jiménez, un auténtico ‘bombazo’ que resonó en las gradas, y un De Gea convirtiéndose en un muro impenetrable bajo los palos. Pero como buen partido de fútbol, el desenlace nos tenía reservada una sorpresa.
Una remontada épica que mantiene la ilusión viva
Con Lautaro aún ausente por su lesión, Pio Esposito tomó su lugar junto a Marcus Thuram en la delantera. Chivu decidió dar descanso a Dimarco y apostó por Mkhitaryan, Calhanoglu y Barella en el centro del campo. Mientras tanto, Provedel debutaba bajo los tres palos, marcando un nuevo capítulo para él. La Fiorentina también llegó con fuerza; De Gea, Álex Jiménez y Valdepeñas fueron titulares desde el arranque.
El primer aviso lo dio Mastantuono con un tiro libre que se estrelló contra la barrera. Era solo un pequeño vistazo de lo que vendría después; aunque la Fiorentina se replegó atrás, no pudo evitar que Barella hiciera temblar sus defensas con un disparo lejano. El Inter comenzó a apretar y fue entonces cuando De Gea tuvo que lucirse para mantener el 0-0 al descanso.
A medida que avanzaba el segundo tiempo y tras algunas sustituciones estratégicas por parte de Vanoli, llegó el momento cumbre: ¡el gol de Álex Jiménez! Un misil desde fuera del área que dejó helado al estadio y puso a la Fiorentina al frente del marcador. Pero ahí no terminó todo; el Inter no iba a rendirse tan fácilmente.
La presión aumentó sobre los visitantes mientras clamaban por un penalti a favor tras una caída de Thuram. A pesar de estar contra las cuerdas, la Fiorentina resistía como podía hasta que llegó ese momento mágico en tiempo de descuento: Thuram anotó desde fuera del área para empatar y luego fue derribado dentro del área provocando otro penalti convertido por Zielinski.
Así es como termina este emocionante encuentro: el Inter sigue sin convencer del todo pero sale reforzado moralmente ante su próximo desafío: el ‘Derby della Madonnina’. ¿Quién dice que este deporte no está lleno de sorpresas?

