En una ceremonia llena de simbolismo, el expresidente español José María Aznar ha sido galardonado con la Orden de la Democracia Simón Bolívar por el Congreso de Colombia. Este reconocimiento llega en un momento especial, mientras presenta su libro ‘Orden y Libertad’, y subraya su relación duradera con el país sudamericano.
Un mensaje claro: luchar contra el crimen organizado
El presidente del Congreso colombiano, Honorio Henríquez, no escatimó en elogios hacia Aznar. Durante la entrega del premio, afirmó que la amistad entre ambos es un vínculo forjado a través de años de confianza y respeto mutuo. Destacó que “las verdaderas amistades, como los principios, no tienen fecha de vencimiento”. Pero más allá del cariño, también hizo hincapié en que “la democracia no es una conquista definitiva; es una responsabilidad permanente”, algo que Aznar ha ejemplificado a lo largo de su vida política.
Por su parte, Aznar utilizó su discurso para abordar problemas actuales que afectan a Colombia. Afirmó contundentemente que “el terrorismo y el crimen organizado son los principales enemigos de la libertad”. Hizo un llamado a la determinación y firmeza para enfrentarse a las mafias criminales que buscan convertir al Estado en su botín. Su visión se centra en actuar siempre dentro del marco legal: “Con toda la ley, pero solo bajo la ley”, insistió.
A pesar de reconocer que cada país tiene derecho a manejar sus propios asuntos, dejó claro que su amistad con Colombia le importa profundamente. Según él, defender la democracia implica proteger las libertades y fortalecer las instituciones. “Manejar esa complejidad para obtener resultados tangibles es lo que puede justificar la adhesión de los ciudadanos al sistema”, concluyó ante un público atento.
La Orden Simón Bolívar fue establecida en 1980 para premiar esfuerzos individuales o institucionales en defensa de los valores democráticos y está considerada uno de los mayores honores otorgados por Colombia. Durante esta visita también participó en un acto académico junto al expresidente colombiano Iván Duque, quien destacó el libro como una reflexión necesaria sobre los desafíos actuales en Iberoamérica.

