Era una tarde más en la carretera de sa Calobra, ese lugar mágico donde los paisajes se mezclan con el peligro. Un grupo de motoristas, entre risas y camaradería, se aventuraba a disfrutar de la ruta cuando uno de ellos decidió adelantarse para capturar la belleza del entorno. Sin embargo, lo que comenzó como una jornada placentera se tornó en una pesadilla. Este hombre, al parecer, no calculó bien el sobrecalentamiento de sus frenos y se encontró con un dilema: dejarse caer o enfrentarse a un barranco que acechaba más adelante.
Una caída arriesgada
La decisión fue clara; optó por tirarse hacia un lado. Una elección que pudo salvarle la vida, pero no sin consecuencias. Al caer desde unos tres metros de altura, sufrió una fractura en su pierna que le dejó gravemente herido. El reloj marcaba las 18:30 cuando llegaron las primeras alertas. Los testigos del suceso narraban cómo el caos se apoderó del lugar mientras los bomberos y voluntarios llegaban al rescate.
Aquellos valientes del parc de Sóller y Protecció Civil Escorca actuaron con rapidez para regular el tráfico y asegurar la zona. Mientras tanto, el helicóptero sa Milana descendió para ayudar a los rescatistas que bajaron hasta donde estaba el motorista herido. A pesar de la luz menguante que obligó a retirarse al helicóptero después, lograron estabilizarlo y llevarlo hasta la ambulancia.
El viaje hasta el Hospital de Son Espases fue tenso; todos esperaban recibir buenas noticias. En este caso, nadie quiere pensar en lo peor porque eso sería tirar todo por la borda: esta carretera es un reflejo claro de cómo podemos amar nuestro entorno sin sacrificar nuestra seguridad.

