En Málaga, el sueño de un nuevo estadio en La Rosaleda para 2032 parece estar más cerca que nunca, pero también más enredado. A medida que avanza el proyecto, surgen obstáculos inesperados que dejan a todos con dudas. Y es que, la propiedad del terreno elegido para construir este nuevo símbolo del fútbol malagueño, en Teatinos, sigue siendo un misterio.
El tira y afloja entre instituciones
El alcalde Francisco de la Torre ha lanzado cifras a la mesa, estimando en unos 54 millones de euros el valor inicial del suelo. Pero aquí viene lo complicado: la Universidad de Málaga (UMA) aún no se ha pronunciado al respecto y prefiere esperar a tener los informes necesarios antes de hacer movimientos.
A principios de semana, Enrique Navarro, presidente de la comisión creada por la UMA para evaluar este asunto, no tuvo reparos en contestar al alcalde. De la Torre sostiene que el Ayuntamiento tiene derechos sobre esos terrenos, una afirmación que debe ser confirmada con documentos existentes. ¡Vaya lío!
Mientras tanto, la UMA está trabajando duro para aclarar las posibilidades del terreno. Entre sus tareas está un informe jurídico patrimonial que revisará acuerdos pasados y operaciones realizadas sobre estos suelos. Este análisis podría ser clave para determinar cómo podría encajar ese terreno en el proyecto de La Rosaleda.
De la Torre menciona que todo esto está relacionado con pactos antiguos entre las administraciones y recuerda cómo se han realizado intercambios de terrenos en el pasado. Sin embargo, desde la Universidad prefieren ser cautelosos y quieren asegurarse antes de dar pasos firmes hacia adelante.
Navarro destaca: «Antes de entrar a discutir quién es dueño de qué, necesitamos ese informe legal; será uno de nuestros primeros pasos». Y añade que su trabajo no solo se limita a establecer propietarios: «Estamos hablando de un diálogo mucho más amplio y enriquecedor».

