Este miércoles, alrededor de las 12:00, el aparcamiento de Son Hugo se convirtió en el escenario de un dramático incendio que encendió el pánico entre los vecinos. Todo comenzó cuando una de las caravanas empezó a arder con furia, extendiendo rápidamente sus llamas a al menos otras dos. La tensión era palpable; aquellos que viven allí no sabían qué hacer.
Rescate y solidaridad en medio del fuego
Los servicios de emergencia llegaron como un torbellino: Policía Local de Palma, Bombers de Palma, Policía Nacional y hasta el 061. Incluso se unieron los Agents de Medi Ambient, listos para actuar si la situación se descontrolaba aún más. En este clima caótico, los habitantes del aparcamiento no se quedaron cruzados de brazos. Rápidamente comenzaron a retirar sillas y mesas del área mientras intentaban alejar garrafas de combustible que podrían haber causado explosiones devastadoras.
Algunos escucharon deflagraciones al inicio del incendio, posiblemente por bombonas de butano. «Quizá había alguno de nuestros animalitos dentro», lamentaba Eva, una vecina afectada que respiraba con dificultad por un ataque asmático. A pesar del riesgo, fue una de las primeras en acercarse al fuego para ayudar, llevando agua y apartando objetos peligrosos. Por desgracia, sufrió quemaduras en su mano y tuvo que esperar la llegada de los sanitarios para ser atendida.
Aún es incierto cuántas personas han requerido atención médica o cuántos vehículos han quedado destruidos; lo único claro es que este suceso ha sacado lo mejor y lo peor en la comunidad. Un episodio inesperado que nos recuerda la fragilidad de nuestras vidas cotidianas ante el peligro inminente.

