El Real Madrid, aunque no salta al campo, sigue en el centro de la polémica. Mientras Mourinho parece perdido buscando su mejor alineación, ha encontrado consuelo en el papel de víctima que él mismo ha tejido. Y es que, para él, este rol le viene como anillo al dedo para desviar la atención de lo realmente importante: el juego.
Un giro inesperado
Ayer vivimos una jugada digna de un guion de cine; un gol de Vinicius que se transformó en su propia expulsión gracias al VAR. La locura del fútbol nunca deja de sorprendernos y esta vez nos dejó boquiabiertos. En lugar de celebrar la calidad del juego, estamos hablando de decisiones arbitrales que parecen más una broma pesada que justicia deportiva.
Así las cosas, cada jornada se convierte en un nuevo capítulo de una serie que no sabemos cómo terminará. ¿Qué les está pasando a nuestros chicos? Mientras tanto, nosotros, los aficionados, seguimos esperando un buen espectáculo y no solo drama fuera del terreno de juego.

